Durante años el ser humano ha sido cazador, recolector y granjero. Nómada por naturaleza que posteriormente se fue asentando y creando grandes civilizaciones. Fue en aquéllos años cuando el ser humano tuvo que desarrollar hábitos nutricionales que lo ayudaran a sobrevivir.

En la búsqueda de alimento, el humano quemaba muchas calorías. No tenían un mercado donde comprar los alimentos así que tenían que acumular calorías ya que no sabían cuando volverían a ingerir alimento. El exceso de calorías de entonces era supervivencia mientras que ahora significa sobrepeso, obesidad y enfermedades (cardiovasculares, intestinales, estreñimiento, etc.).

Si damos un salto hasta el Siglo XX y XXI, cabe recalcar que hubo una época en la que las televisiones no eran planas (de tubo) y nosotros delgados. Hecho que en el inicio del siglo XXI se ha invertido ya que las televisiones ahora son planas y nosotros, no.

Según la OMS (Organización Mundial de la Saludvivimos en una epidemia de obesidad y según datos de 2005, “alrededor de 1.600 millones de adultos en el mundo tienen sobrepeso de los cuales 400 son obesos. Lo preocupante del estudio es que unos 20 millones de niños tienen sobrepeso. Se estimaba que en 2015 “se alcanzaría la cifra de 2.300 millones de adultos con sobrepeso y 700 obesos1″.

¿Por qué ocurre esto?

Por una parte, nuestro cuerpo demanda proteínas de calidad, aminoácidos, vitaminas, minerales, aceites esenciales y fibra (carbohidratos). ¿Qué le ofrecemos por nuestra parte? Harinas refinadas, colesterol, alimentos muy procesados, sal, azúcar en exceso (carbohidratos simples), cafeína, alcohol, nicotina, colorantes y conservantes y por último, grasas.

Llegados a este punto, y deteniéndonos en el último exceso, debemos distinguir entre grasas saturadas e insaturadas. Las primeras son aquéllas que son sólidas a temperatura ambiente como el tocino o la margarina. Elevan el colesterol malo. Las segundas, por su parte, son líquidas a temperatura ambiente y son “aceites”. A su vez, éstas se dividen en monoinsaturadas; reducen el colesterol malo y elevan el bueno (aceite de oliva, aguacate, frutos secos) y en poliinsaturada; ácidos omega 6 (pro-inflamatorias que reducen ambos colesteroles) y omega 3 (antiinflamatorias que reducen los niveles de triglicéridos).

*Nuestro producto estrella para mantener controlados los niveles de colesterol es el Beta Heart

Con todo lo visto hasta ahora, tenemos un desequilibrio nutricional en la actualidad que nos pasa factura. Nuestros alimentos carecen de vitaminas, proteínas, fitonutrientes, fibra, agua, etc., mientras tenemos excesos de grasas, azúcar, alcohol, pesticidas, hormonas.

En muchas ocasiones, el remedio que buscamos es el fácil y rápido incluso jugándonos la vida. Nos sometemos a peligrosas operaciones de estómago, ya sea con reducciones o introducción de balones gástricos. La cuestión es aprender a controlar el peso y mantenerlo saludable indefinidamente sin la necesidad de estar pesando constantemente nuestros alimentos o de pasar por el quirófano.

El otro remedio que buscamos para controlar peso rápidamente, y el que nos ocupa hoy, es hacer una de las miles de dietas milagro que existen. Milagros efímeros. Las “dietas” que conocemos son dietas restrictivas que se basan en disminuir los excesos ingiriendo menos comida (dietas hipocalóricas). Se trata de comer menos cantidad. Comer menos en general. Peligro. Arma de doble filo ya que si reducimos la ingesta de alimentos es muy probable que estemos aumentando el déficit nutricional en nuestro cuerpo (vitaminas, minerales, proteína, etc.).

Hay una infinidad de dietas y todas ellas son un peligro para la salud. Por ejemplo la que está basada únicamente en tomar proteína (y de las peores, de las animales) o las que tienen solo uno o dos alimentos permitidos o solo comer carbohidratos o, incluso, las que se basan en comer una o dos veces al día. Huye de todas ellas porque por dentro te estará debilitando.

¿Qué conlleva hacer una dieta?

– El metabolismo y la producción de masa muscular se vuelve lento.

– El déficit de nutrientes vitales crece.

– La grasa se quema más lentamente.

– Los músculos pierden proteínas lo que quiere  decir que hay menos actividad    muscular.

Estrés nervioso, enfermedades por bajada de defensas, frustración, baja autoestimaHAMBRE.

– El cuerpo hambriento demanda comer sin mesura y a todas horas, nos oponemos y nos frustramos porque tenemos que dejar la dieta.

El famoso efecto rebote de las dietas puede ser devastador para la persona que realiza la dieta milagro de moda. A continuación vemos el círculo vicioso del sobrepeso:

YO YO

¿Hay alguna forma para evitar malos hábitos?

Por supuesto. Nuestra nutrición no solo se puede mejorar para bajar de peso, sino que también se puede mejorar el estado físico y la salud a largo plazo. ¿Cómo?

Teniendo un desayuno saludable dando nutrientes esenciales al cuerpo, 5-6 comidas al día incluyendo vegetales, frutas y legumbres, cantidad de agua diaria adecuada (de 2 a 4 litros) y ejercicio físico diario conociendo nuestras limitaciones.

1. Es una estimación.

Puedes pedir más información al 670 26 07 45 o en nuestro formulario.

Diego Durán

Miembro Independiente de Herbalife Nutrición.

cropped-cabecera13.jpg

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s